martes, 15 de octubre de 2019

Liceo




Es un chico que siempre pide que lo ‘violen’, como si quisiera algo dentro de él que le llene sus vacíos de papá y mamá: fracasos experimentales. No se baja los pantalones porque eso es homosexual, pero sus amigos lo ultrajan en manada, separados por dos capas de paño gris de pantalón de colegio chileno. Se depila los vellos púbicos para no dejar la niñez nunca, justificando que no daría alojamiento a las ladillas aunque no ha enfrentado la desnudez de otro cuerpo todavía. Ama gritar "conchetumadre" en todo tiempo, en especial, cuando practican el deplorable juego de "sortearse las conchas" de las chicas, como machos adiestrados que sobrevaloran el fruto seco de la entrepierna. Así le vi y me conoció, también con mi pantalón escolar de paño gris, un mandinga de ojos verdes y delineados, que con el cigarrillo en la mano izquierda leía la mente de cualquiera, y él... estaba a punto de perder la curiosidad por cualquier sinuosidad que se asemejara a una mujer.

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