Me gustaría contar historias
de tormentas bajo un sauce en medio de la nada, la tierra sin nadie,
limadura de una melancolía pasajera
alumbrada de plata sobre el caminito que me lleva
a esos manteles perdidos
de migas de pan tostado y un beso enfrascado en mi memoria.
Me gustaría contar con la cartografía
de mis ríos internos, de mis deltas bajo las cuevas de mi dermis
de barro alazano como mi yegua sin potrero
que da rondas por los quilantos de mi pubis.
Me gustaría ser pasajero en los trenes
empolvado de durmientes
hasta el cruce donde las polillas aguardan el fin temeroso de sus vidas,
ahí donde aguardan rizos nuevos
para hilar el telar que cubra toda marisma
que lleve mi cuerpo a la espeleología de tu geografía subcutánea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario