sábado, 22 de febrero de 2020

Destino de Cordero

Esto de ser hombre
de creerse hombre
de esperar ataúdes como ofrenda a la tierra
desguace de cuerpo hasta la silueta que entra a la noche
es mi dolor primigenio.
No hay gracia en ser hombre
no cuando soy una reinita
que quiere flores en sus orejas
una puta de sentimientos asesinos
bajo el quilanto florido
lleno de ratones sexuales
ávidos por comer mi fruto.
Esto de ser hombre
me aflige como seda
aplastando el cartílago fructoso de mi alma.
Mi cuerpo es un río de palabras
sin filo hecho verso
que despido con gritos mudos
hacia la civilización
que me ve como hombre
como primer nombre, como apellido de padre.
Hasta madre me reniega la col
florida de su apellido inexpugnable.
Sólo me queda menguar
mientras hurgo en mis caderas
anchas como los versos
que riegan esta tierra
confesándome frente al arroyuelo
hasta ser contorno vacío para alguna estrella
que ningún ojo puede ver.
Esto de ser hombre
de creerse hombre
es el desfilar silente al degüello obediente
en el matadero de los espíritus
destino de Cordero
para la polilla nocturna.

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