A ti, solo puedo hacerte poemas,
ataúdes como en tenedor libre,
garras de gato que entierran su mierda,
poemitas baratos sin gracia
sin condecoración imaginativa
donde las imágenes
son solo mi ente lamiendo
tus sudores que me niegas.
Que más son tus pliegues
especia traída del patio trasero
de la metrópoli triturada,
embajada vacía de hogar,
visita impertinente a tu puerta,
piel de sombra de otro idiota,
tu faro en el cabo incierto
me encalló el sexo a tu duda.
Me dan serias ganas
de odiarte hasta alguna estrella,
hasta que se hunda mi pueblo,
residente de espinas en mi cuero.
Pero soy rolliza grasa
que perdona demasiado
al chillido pomposo de mi pena.
Que poemita rasca escribo
ebrio dormitante con ganas
de escribir mi rabia contra
tu lírico esqueleto de nalgas
colladas que no tienen aún
las nieves eternas de mi próstata.
Ódiame, que te odio.
Ámame, que te amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario