sábado, 1 de febrero de 2020

Reina polilla

Pensaba alguna vez que existió amor, como una marica enclaustrada en busca de un mendicante cariño, que tanto se pega el aire de la ilusión a mi cuero. Mira, que tontera, cuando ya eres manzana madura y la voz se te vuelve pasta carraspera de tanto cigarrillo, siendo una estrella ahogada en el patio de las sobras. Tanto te fijas en machos con cojera de alhelí, que tendrán entradas de golfo y se convertirán en sus papás despreciados. Tanto, tanto te fijas en su afilada indecisión de cuchillo , esperando que tu actitud de señora abnegada, te corte un espacio en ellos para tu cariñito de sirena sola. Ellos quieren sirenas de aire, con su sexo correspondiente, para que sufran sin alcanzarlas, colita sola, que desde chiquichicho sabías que el abrazarte por tu cuenta, mientras te mirabas los ojos al espejo viendo esas lucecitas de bombillo de colipato, serían las mejores luces, que algún día, te harían volar como la reina polilla, en las esquinas que ahora son fuego y barricada.

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