La poesía es volátil
y dolorosa
-también caigo en la cuneta-
en especial
la marcada por besos
que llevan -no siempre-
a erecciones e inflamación
buen sexo
mal follón
algo de locura, algo de parangón
algo de situaciones de mierda
algo de amargura.
puede que el beso tierno
deje tremendos vacíos
o quizás la lengua mojada
que lubrica el rechinar
de cierta máquina
activa solo por un pésimo azar.
Pero el beso
no lo borra nadie
menos donde el sudor
se pega a sábanas
como deseo abortado
para enmarcar.
Dame un beso
pequeño puto
que entre bujarrones
nos permitimos tanto
y nos pagamos tan poco
antes que caiga
en la alcantarilla del romance
mientras tú
subes a los techos
para gritar que nunca
tal beso existió.
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