jueves, 12 de diciembre de 2019

Murciélago subterráneo

Ahora crezco como las enredaderas
escalando el estuco de las mentiras
extiendo mis alas como murciélago
provinciano que inyecta rabias
de lenta incubación para bañar
las tierras vaporosas de espuma
salada como océanos invertidos
Bajo árboles gigantes de verde
como los ojos de un amanecer
extraterrestre donde los espíritus 
se cobijan en mis manos rechinando
como el metal de la hoz sobre vidrio
invoco hacia mis membranas pálidas
a festinar viejos papeles al subterráneo
donde el Cristo y Lucifer susurran
versos y ensayos para instruir 
una rebelión sobre los reyes falsos
Soy hijo, de los predilectos del Viento
bendecido por las deidades de brujas
y sacerdotisas donde la palabra
es mi orina sobre el metal de autoridad,
aguja fina en el cerebro de mis objetivos
que nocturna sudan copiosos frente
al batir de mis alas que invaden sus sueños.
El rechinar pedagógico de las maderas
alojan los pasos de quienes degüellan
los cogotes carroñeros de la retórica
y su sangre derramada en palabras
será el abono para los matices verdosos
como los ojos del Mandinga errante
Mientras las quijadas de la derrota
colgarán de paredes bajo tierra siena:
"Aquí está hecho, el holocausto demandado

por la Pedagogía que ha visto con buen ceño”.

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