En la fractura urbana
que recorren mis piernas
aún veo la plata gastada
de la luna
disfrazada en humo mortuario
venido de la Australia
con una bufanda
fuera de estación:
es el caucho ardiente
que sentencia al fusil
el sistema
que hace olvido
del sonido del cauce
de los riachuelos
el pelo brillante
de luz o la huella
que es cordón de luces
como pepitas navideñas
de todo el camino
iluminado por quienes
ya se fueron del suelo
tan lleno de superficie.
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