Si comienza la guerra
solo añoro que tus manos
expectantes al vacío
no dejen de rozar
con torpeza
mi pálida piel
que es el miedo
a perderte
en el túnel certero
de la incertidumbre
donde la adicción
a la jeringa de recuerdos
nos hará llorar
por el aire de nuestra memoria
inalcanzable.
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