Las esquinas manchadas
del espejo
reflejan la suciedad
nublada del mar que poseo
que hace espuma
mentolada de la pasta dental
y la guerra sin tregua
a mis encías
donde mi sangre surca
el viaje a lo rechazado
donde no hay pelo,
jabón o piel muerta
que convenza
al espíritu buceador
de las fosas del desecho
para inmolarse
como destino sin retorno
la muerte misma
abrazándola con el devenir
ya completo
y sin iras cuajadas de orgullo.
Ahí es donde iremos
cuando nos toque el cajón
o el fuego que nos merezcamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario